- Está a punto de concluir la actual fase de obras de la Colegiata...-Estamos en el final de la fase actual. Comenzamos en 1999 por las cubiertas y ahora estamos acabando el techo, con las vueltas y las plementerías. Pienso que se ha producido un cambio impresionante en la Seu. Se han rectificado todos los problemas de aguas, de trama arquitectónica y construcción. Incluso en esta fase lo que hemos hecho es devolver al estado original los desperfectos y faltantes que había. Yo creo que ahora se puede ver una iglesia extraordinaria, que diferencia muy claramente la parte de los duques reales de la de los Borja. Los primeros tienen unos arcos de piedra arenisca de color más rojizo que, antes, al estar todo ennegrecido no se podía ver y la parte de atrás, que es la más nueva -sobre el año 1500- en cambio, al haber estado afectada por el incendio de la Guerra Civil estaba deshecha por las llamas y el humo. Hemos visto mucha piedra en mal estado, que hemos tenido que reponer en buena parte, en otra la hemos dejado para que se vea como documento histórico.
- Con la limpieza se ha recuperado el animalario en el techo...- Con la limpieza ha salido a la luz todo el animalario, del que dimos cuenta, con la visión desde el león, pasando por la negra, el duque o el pilotari, en una fantástica escultura de altorelieve a nueve metros de altura.
-¿Con todo esto concluyen los trabajos o todavía queda algo?-Con esta labor concluye todo lo que es la nave y aprovechamos con su iluminación, con la subvención que el Ayuntamiento de Gandia nos ha dado a través de la Fundació Amics de la Seu. Se iluminará interiormente toda la Seu, porque antes había unas pequeñas bombillas que apenas daban luz y ahora tendrá la iluminación que corresponde. Aprovecharemos con el esfuerzo municipal para proyectar en láser sobre la Puerta de los Apóstoles, lo que podría haber sido la fachada original. Quedará muy espectacular porque se completará con la iluminación, desde dentro, del rosetón.
- Pero quedan todavía otras fases...- Quedarán dos fases muy importantes: el ábside y la torre campanario. Para mi es fundamental el ábside, que es un elemento totalmente histórico. No tiene nada que ver con la historia de la Seu. Está además por terminar y paralizado por la dirección general de bellas artes del Ministerio desde los años 50. Eso habrá que reemprenderlo. Mi posición es que hay que rehacer de nuevo el ábside. Podemos reponerlo porque tenemos datos suficientes para jugar con un ábside que tenga claramente una lectura unitaria con el resto del edificio, aunque lo nuevo siempre se tendrá que diferenciar de lo viejo. Ha de ser coherente y hoy en día hay formas de reinterpretar, incluso con piedra y en la forma antigua, pero dejando claro que es una actuación nueva. Esto provocaría un conocimiento arqueológico del lugar exacto de los fundamentos y se aprovecharía para sacar a la luz la Cripta dels Borja, que está también en el presbiterio. Es lo más importante que nos queda.
-¿Tienen datos sobre la Cripta dels Borja en la Colegiata?-Está allí dentro, pero yo estoy convencido que la Cripta dels Borja se ha expoliado en algún momento. Ha pasado demasiado tiempo desde el siglo XVI hasta ahora para que no se haya hecho. El historiador Vicent Pellicer me confirmó que hay datos que a principios del siglo XX se hizo alguna excavación por la zona para ver lo que había. Pero históricamente es la Cripta y es un sitio que se podría visitar. Aunque habría que estudiarlo, verlo y traducirlo. En principio han de estar enterrados los Borja que vinieron de Santa María del Pópolo de Roma. Los sacó la duquesa y se enterraron aquí, es decir Pere Lluís de Borja y Joan de Borja, el segundo duque, están seguros, a no ser que los hayan expoliado.
- Quedará también el campanario...- El campanario de la Seu no se puede hacer al margen de decidir que pasa con la sacristía y los locales anexos. No se puede hacer una pieza sin ver como queda la conexión entre todo. Aunque el propio campanario se pueda limpiar, sencillamente restaurarlo, que sería la opción que había planteado el Ayuntamiento para el Any dels Borja: restaurarlo tal y cómo está y veremos qué se hace en un futuro.
-¿Por qué se produjo el enfrentamiento con el abad al respecto?-Yo no me he enfrentado con el abad. Nunca he tenido una palabra más alta que otra. Pero lo que pasa es que él tiene sus decisiones y sus gustos y seguramente su línea de intervención, con la cual no quiere que se toque nada de lo que hay hecho ahora, sea del estilo que sea y le pegue o no a lo que hay. Yo no soy de ese parecer y él lo sabe. También puede ser un tema personal de él, porque hay más gente que valora mi posición. él dice que es un desencuentro y no sólo lo tiene conmigo sino con mucha gente de la propia Colegiata, de la estructura colegial, a parte de gente civil. No es un caso aislado mío, creo que es un problema suyo.
-¿Está satisfecho con el resultado conseguido finalmente?-Estoy encantado con el resultado de lo que se ha hecho y creo que hemos trabajado muy a gusto. Hay una gente estupenda en la Fundació Amics de la Seu, a un vicario episcopal que entiende perfectamente de qué va y que es el que nos está apoyando y llevando adelante la obra en nombre del Arzobispado, supervisando todos los trabajos.
-¿Qué es lo más importante que se ha conseguido con estas obras?-Lo más importante ha sido descubrir la Porta dels Apòstols. Es una novedad total sobre la imagen que teníamos de grabados antiguos. Lo que hemos hecho ha sido descubrir también la antigua iglesia parroquial, la primera que había antes de la actual. Hemos hecho toda la recuperación de elementos perdidos, como son los del animalario, que ahora están en el aire, y sobre todo el objeto básico de la obra, que era el de la restauración de un edificio que estaba perdiéndose. Los arcos, la cubierta, etc. Hacía falta una puesta al día.
-Usted tiene mucho que ver también con el nuevo edificio del CRAI del Campus Gandia de la UPV.-Es la pieza que culmina una instalación que ha ido creciendo durante la obra. En 1999 comenzamos a hacer un aulario a toda velocidad para 800 alumnos y en este momento estamos de la orden de cuatro veces más. Ese edificio ha ido abriéndose. Hicimos el ágora y la cafetería, el claustro y una pieza como el Aula Magna, que creo que es singular desde el punto de vista arquitectónico y nos han premiado en muchos sitios. Ahora estamos haciendo ya, en la otra parte de la antigua carretera, lo que es la Biblioteca y Centro de Documentación, el CRAI. Esta pieza está en la línea, dirección y estructura de la zona antigua y la calle que se abre es continuación del ágora. Además sube para hacer posible el giro porque por detrás continuará el Campus con otras fases que tienen previstas Ayuntamiento y Universidad, como son los edificios que plantean Mangado y Eisenman. Es un edificio de gran tamaño y creo que apuesta claramente el cerebro de la Universidad, donde está la ciencia y la investigación.
-Como arquitecto ¿cómo ve usted Gandia y las grandes obras que se están planteando?-La primera cuestión es que bienvenida sea la buena arquitectura a Gandia. No sé quien puede ser el que la haga: local o foráneo, conocido o no tanto. La apuesta que se ha hecho por arquitectos de prestigio tiene una intención, de crear un centro de atracción alrededor de estos nombres. Si las propuestas que se hacen son buenas, me parecen bienvenidas. He visto últimamente el proyecto de Renzo Piano para la ordenación del Puerto de Gandia y me parece estupendo. Ahí lo aplaudo. No se los demás, que calculo que serán también buenos. Es un salto cualitativo de la ciudad. No me gustaría que fueran banalidades. El otro problema que hay es cómo se hará, con qué dinero y en qué tiempo. Son inversiones importantes. Calculo que el gobierno local lo tendrá estudiado.
-Usted tiene mucho que ver con la llegada de Navarro Baldeweg a Gandia...-A Navarro Baldeweg lo traje yo a Gandia cuando estaba Pepa Frau de alcaldesa y Jeroni Banyuls de concejal de urbanismo. Les presenté la primera información sobre quién era y donde estaba, ya que veranea cerca, en Xaló (La Marina Alta), era fácil acceder a él. Yo lo conocía. Tengo que decir que hoy en día Navarro Baldeweg es una primera figura. Pienso que la recalificación de Gandia empieza por él precisamente. Fue toda una apuesta. Nosotros, con toda la honestidad, acercamos un arquitecto que tendrá una obra suya en nuestra ciudad, lo que es bueno para el futuro de Gandia.