
Salvador Gregori Lluesma, 47 años, administrativo, es el Hermano Mayor por tercer ejercicio consecutivo. Está casado con Dolores Abad y tienen dos hijos, Mari Carmen, que este año es la Camarera, y Javier, de 18 años. A los pocos años de fundarse la hermandad, hace ahora unos diez años, decidieron ingresar en ella y participan muy directamente.
Este año será muy especial para la familia puesto que la camarera es su propia hija Mari Carmen Gregori Abad, que tiene 20 años y estudia magisterio infantil en la UCA en Murcia. Está muy ilusionada con el cargo y espera representar lo mejor posible a la hermandad.
La novedad del 2010 será la presencia en los desfiles de la sección de tambores de la Hermandad. Participaron en la última tamborrada y este año también estarán presentes en diversos actos de la Junta Mayor de Hermandades.
La integran ocho o nueve jóvenes, cofrades todos ellos, que han enseñado gente más mayor de la hermandad. Han recibido la colaboración de la hermandad del Descendimiento del Grau de Gandia que les facilitaron los tambores para poder sacar adelante la iniciativa según aseguró el Hermando Mayor, Salvador Gregori.
Siguen siendo alrededor de 70 cofrades desde hace unos tres años, con la ventaja que son todos familias completas, que están muy arraigadas a la hermandad. Los más veteranos han dado paso a un grupo de jóvenes que son los que actualmente llevan las riendas del paso.
Aunque inicialmente tenían la idea de arrastrar más juventud con la creación de la sección de tambores, se han dado cuenta que es algo más lento “y vemos que la gente joven de la hermandad tiene interés en la sección, pero tampoco queremos que todos se vayan ahí para que tengamos jóvenes para el resto de actividades en las que participamos”. Lo ideal serían nuevas incorporaciones.
Participan en los actos de la Junta Mayor de Hermandades como el día del Cofrade, procesiones diocesanas, acción social, V Centenario de Sant Francesc de Borja, etc, así como los de la propia parroquia de Cristo Rey en compañía de la hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Gregori destacó la buena relación existente hoy en día entre todas las hermandades de Gandia “se ha creado un clima de confraternización entre todos que es muy positivo porque nos apoyamos unas hermandades con otras”.
El hecho de ser los últimos en llegar a la Semana Santa de Gandia todavía les mantiene mucho la ilusión “porque la hermandad se ha renovado con los jóvenes de las familias que la integran y se hacen cosas nuevas, como el año pasado el saludo que se hizo espontáneamente entre las imágenes de la Piedad y el Cristo de la Buena Muerte, que fue muy emotivo” señaló Gregori.
Aún así, al ser poca gente les cuesta poder organizar todos los actos que les gustaría. Por el momento no se pueden plantear la mejora del anda, porque están supeditados a la obtención de posibles recursos económicos. El trabajo es la consolidación de los tambores.
La idea del Museo de la Semana Santa de Gandia la ven “muy positiva” porque el estar todas las imágenes juntas en un local “será un atractivo para las personas que visiten Gandia”, aunque consideran que el proyecto se hará muy poco a poco “porque las hermandades tenemos unos presupuestos muy pequeños y un patrimonio que cuesta mucho que mantener para seguir adelante”.