- ¿Qué supuso para usted el homenaje que se le tributó hace unos días?-Fue una sorpresa. Porque no estamos acostumbrados a que nos hagan homenajes. Suelo huir de esta palabra. Lo tomé como una celebración, porque este año he recibido el Premi Nacional de la Crítica de Catalunya en modalidad de poesía y representó para mí una forma de dar la enhorabuena públicamente a este hecho. Así lo interpreté al menos.
-Usted ha sido pionera e iniciadora del mundo literario en valenciano en la Safor copado prácticamente por los hombres...-En la Safor, y en general, es difícil escribir en la nuestra lengua, porque las personas que han pasado los 50 años no tuvieron la oportunidad de aprender, como ahora los jóvenes en secundaria.
No siento que haya abierto ningún camino sino que hemos hecho lo que hemos podido, con los medios que teníamos y no he sido la única en hacerlo. Yo siempre suelo contar que aprendí a escribir en valenciano por correspondencia. Los cursos de gramática de Enric Valor en fascículos. Nos enviaban los cuadernos de ejercicios a casa, los hacíamos y nos los devolvían corregidos. Todo ello suponía un esfuerzo. Hoy en día lo tienen tan fácil que tal vez no lo saben apreciar.
-¿Qué ha cambiado en usted desde su primera obra Flexo hasta la última Rebel·lió de la Sal?- Espero haber evolucionado positivamente. La obra Flexo la considero lo que es, primeriza, de gente que comienza a escribir. No reniego de ella, pero después muchos temas han continuado y algo del estilo ha perdurado en el tiempo. Pero hay más trabajo técnico y más habilidad en el sentido formal de lo que es la poesía, una mayor experiencia, más ejercicio y también pienso que hay un mayor grado de abstracción desde el principio hasta aquí.
-¿Por qué la Safor tiene tantos poetas?- Realmente no sé que tiene la Safor para que esto sea así. Pero sí que sé que los escritores valencianos suben el nivel de la literatura catalana en general, es decir, son un buen termómetro del nivel en el que se encuentra actualmente. La aportación de nuestra literatura es importante. ¿Por qué? No lo sé. Si lo supiera... Igual también cuando más actividad hay en un sitio da pie a mayor número de escritores y poetas. Hay riqueza.
-¿Cómo ve culturalmente a nuestra comarca?-La veo como una comarca culturalmente fuerte. Dentro de lo que es Valencia, Gandia es un ejemplo. ¡Ya querría la ciudad de Valencia tener la actividad cultural que tiene Gandia! Lo dije públicamente: el propio homenaje que me hicieron, no es una cosa personal, sino una muestra de la cultura que se hace aquí. Y lo tenemos que coger como lo que es: estamos trabajando y el Ayuntamiento de Gandia ha hecho una semana literaria de calidad y rigor, y este fue un acto más dentro de la normalidad.
-¿Qué papel juegan las formas en su poesía?-Personalmente pienso que en la poesía la forma es algo muy importante. En cuanto a la métrica, reconozco que tengo cierta predilección por los versos decasílabos. El hecho de sujetar los versos a medida les da, contrariamente a lo que se puede pensar, más libertad. Así lo constatamos los alumnos y yo en un taller de poesía que hicimos en la universidad y fue muy interesante.
No sabría explicar, en cambio, de qué forma el ritmo puede llegar a marcar el contenido del propio poema. Se trata de como poner una música y no saber explicar por qué esa composición precisamente.
-¿Qué tiene de novedoso su último trabajo “Rebel·lió de la sal”?- Tengo que reconocer que con “Rebel·lió de la Sal” se trata de la primera ocasión que publico un poemario con un prólogo, algo que no había hecho antes.
Lo hizo Lluïsa Julià, una amiga y crítica literaria, que pienso que ha sabido captar muy bien mies preocupaciones, intereses o motivaciones.
-¿Los premios literarios suponen una ayuda para los escritores?-Yo creo que los premios literarios son imprescindibles. Porque publicar es muy difícil y un premio implica siempre la publicación de la obra. Por poca dotación económica que tenga, siempre es importante. Después, con el paso del tiempo, el tema de la dotación económica se olvida, y queda la obra, el trabajo en papel. Pero también tengo que decir que las dificultades de las publicaciones hacen que cada vez más gente que ya no debería tener problemas para hacerlo por sí mismo, se presenten a las convocatorias de concursos literarios. La gente joven sigue teniéndolo muy difícil porque hay ahora mucha competencia. Debería haber premios en los cuales la trayectoria fuera, sobre todo implícita -no explícita-, porque no se puede prohibir a nadie que se presente. Que todo el mundo supiese que unos premios se dirigen a apoyar a los jóvenes.
-Como es el caso del Senyoriu d’Ausiàs March de Beniarjó...-Aunque no lo quería decir explícitamente, este premio casi siempre es de descubrimiento. Lo que no quiere decir que no se premie también a escritores que ya tienen dos o más piezas ya publicadas. Pero sí que se puede afirmar que el Senyoriu d’Ausiàs March es un premio que ha dado a conocer a mucha gente, a muchos escritores.
-Una de sus facetas creativas es la traducción literaria ¿cómo ve este mundo en la actualidad?-He hecho varias traducciones de poesía del alemán al catalán. Trabajando en equipo. En primer lugar tenemos las dificultades del idioma, por eso no trabajo sola, sino con gente que domina perfectamente el alemán. Después está la dificultad de la lengua propia para hacer llegar la otra. Y finalmente la dificultad que supone toda la poesía, sea en la lengua que sea, de llegar a captar lo que realmente quiere decir el autor. Porque a la hora de traducir se hace una elección. La traducción literal no existe.
Si ya tienes dificultades cuando lees un poema en tu propia lengua, al ver lo que dice el autor o lo que te llega a tí... lo importante es ver lo que llega. En la traducción como la literalidad es imposible, uno tiene que interpretar, entender. Uno se pregunta si ha entendido lo correcto, si se ha elegido la palabra adecuada. No lo sabes. Pero al mismo tiempo tengo que decir que esa dificultad hace que sea una cosa divertida. Es como una aventura que llega a engancharte. Y cuando terminas, tras muchas horas en la traducción te queda una especie de vacío.
-¿Cuáles son sus próximos objetivos desde el punto de vista literario?-La ilusión que tengo es seguir publicando y que el siguiente libro sea mejor que los anteriores. Y que cuando la gente lo lea digan que voy a mejor y no lo hago hacia atrás.
Porque a veces escribimos y no estamos seguros de lo que hacemos. Uno se suele preguntar habitualmente si lo está haciendo bien o no, si estaré haciendo un retroceso. Lo vemos en las obras de cierta gente, que hay algunas que caen un poco respecto al conjunto de su trabajo. Y que no se me vayan las ganas de trabajar.
-Usted es profesora de filosofía. ¿es importante actualmente en tiempos de crisis?-Los alumnos no llegan a apreciar lo importante que es la filosofía. Estaba yo leyendo un texto de Brodsky muy bonito, una especie de poema muy largo, que decía que deberíamos filosofar a partir de los 50 años, porque los jóvenes -y nosotros lo sufrimos- no saben ni para qué sirve, ni lo importante que es la filosofía. Después, cuando te haces mayor te dices que, evidentemente, deberíamos filosofar más. En tiempos de crisis y de no crisis. Lo que nos hace daño y no nos mata nos hace más fuertes.
-¿Las infraestructuras culturales y educativas de Gandia como las ve?-Gandia es una ciudad con buenas infraestructuras como el Campus de la UPV, una Escuela de Idiomas que están haciendo ahora nueva y otras que se plantean como la futura sede permanente del Centre Internacional de la Universitat de València. Pero pienso que a nivel educativo siguen habiendo barracones en determinados colegios. Los edificios de los institutos públicos son totalmente deficientes.
Especialmente en el caso del IES Ausiàs March. Estamos aquí sufriendo frío, cuando hace frío, y calor, cuando éste aprieta, o goteras cuando llueve. Trabajar con los chaquetones puestos no supone una buena calidad de trabajo. Hace falta que los responsables en la materia inviertan más dinero en infraestructuras educativas, empezando por debajo, por la educación primaria y secundaria y subiendo hacia arriba.