En Gandia hay actualmente, sin contar con el sector privado, 18 colegios, de los cuales diez son públicos. El resto son de carácter concertado, es decir, reciben una subvención parcial y el resto es pagado por los padres.
En cuanto a la enseñanza secundaria, que comienza actualmente a la edad de doce años, la ciudad dispone de cuatro institutos. Dos dentro de Gandia (Ausias Marc y María Enríquez), otro en las afueras (Tirant lo Blanc) y otro más en el Grao (Veles i Vents).
Actualmente hay un total de 12.800 alumnos en nuestra ciudad. De ellos 7.100 se reparten en infantil/primaria, 3.570 en ESO, 930 en Bachillerato, 980 en ciclos formativos y 270 en escuelas infantiles. Los principales problemas con los que nos encontramos al analizar la situación de la educación en la capital de la Safor son dos: por un lado la masificación evidente en nuestros centros tanto de primaria como de secundaria y, por otro, el estado de las infraestructuras educativas.
El último colegio construido fue inaugurado por Joan Lerma
Masificación
En Gandia, en 2002, había centros con vacantes en junio como el Cervantes, San Francisco de Borja (casi con una línea vacía) o el Roís de Corella. En apenas unos años la escolarización sobrevenida de trabajadores del Este (Rumanos, Búlgaros, etc.) más la incipiente llegada de familias de mujeres sudamericanas, colapsaría la escolarización sobrante en el mes de septiembre, además de generar una escolarización extraordinaria que, desde el mes de octubre, prácticamente terminaba entre los meses de febrero o marzo, enlazando casi con la escolarización ordinaria del mes de mayo.
Las primeras zonas en colapsarse fueron el distrito de Roís de Corella (se amplió el colegio de 2 a 3 líneas) y la de Corea (con el inicio del espacio prefabricado del colegio Botánico Cavanilles).
Pero el crecimiento no sólo se debe al fenómeno de la inmigración. De las 71.429 personas censadas en 2005 hemos pasado a un número de 77.421 habitantes en 2007, es decir, en sólo dos años hay casi 6.000 residentes más, lo que implica lógicamente, un mayor número de niños escolarizados.
Está constatado un aumento de los nacimientos en Gandia, a lo que hay que sumar también la vuelta de muchos habitantes que habían decidido vivir en pueblos cercanos a Gandia y que con el crecimiento y la posibilidad de vivir en zonas residenciales han vuelto a la capital de la Safor.
Sólo del año pasado a éste, el crecimiento ha sido de casi 400 alumnos, un 3,4 % más o, lo que es lo mismo, un colegio como el de Benipeixcar.
Ajustándonos a la ratio por aula de 25 alumnos, Gandia necesitaría al año un colegio de nueva
construcción para poder afrontar el proceso de matriculación con garantías.
Teniendo en cuenta que el último colegio que se inauguró en Gandia fue el de Benipeixcar bajo el gobierno autonómico de Joan Lerma y el municipal de Pepa Frau, la situación ha sido resuelta por la Generalitat Valenciana mediante la instalación de aulas prefabricadas.
La solución hubiese pasado, entre otras, por modificar el Mapa Escolar, formalizar un plan de previsión, rehacer las cuotas de población iniciales, además de haber ido construyendo, de manera progresiva, nuevos centros.
La Conselleria, para poner solución a esta problemática, lanzó una campaña llamada Creascola que consiste en una ampliación del Mapa Escolar II incluyendo casi todas las construcciones escolares de cada localidad, en algunos casos, sin ninguna fecha ni compromiso presupuestario, tanto de Primaria como de Secundaria.
Este plan fue modificado otra vez hace dos años (2006), con anterioridad a las elecciones autonómicas de mayo, con la intención de incluir todavía más centros.
Gandia, a día de hoy, es una de las ciudades con mayor número de actuaciones pendientes en la Comunidad Valenciana, hasta 14 centros están en trámites de empezar remodelaciones o nuevas construcciones.
Aulas prefabricadas
Para solventar esta gran demanda de nuevas plazas, a corto plazo, se ha puesto en marcha la instalación, como hemos apuntado anteriormente, de aulas prefabricadas.
Actualmente hay más de 1.000 alumnos que reciben clases en barracones en los centros Benipeixcar, Les Foies, San Francisco de Borja, Tirant Lo Blanch, Botànic Cabanilles (constituido exclusivamente por barracones) y Enric Valor.
Retraso en las obras
El Botánico Cabanilles es la mejor prueba del proceso por el que la Generalitat somete a las poblaciones a una espera interminable que frena la enseñanza pública en localidades donde el esfuerzo inversor (como en Gandia) no se ve reducido sólo a uno o dos centros.
Es interesante resaltar algunas medidas y datos económicos para
entender mejor los problemas derivados de esta tardanza. Sólo en el año 1996 el IES Veles e Vents del Grau Platja, del que se llegaron a poner 4 primeras piedraspor parte de la Comunidad Educativa hasta que empezaron sus obras, estaba presupuestado en poco más de 450 millones de pesetas, y terminó costando 960 millones. Los centros de Primaria Joan Martorell o Joan XXIII, a pesar de no ser nuevos sino rehabilitados, costaron unos 400 millones en el año 1999.
Sólo la reforma del IES Tirant lo Blanc estaba presupuestada inicialmente en unos 5 millones de euros en el año 2004, ahora puede rondar el doble.