| Los familiares de José Pascual Romero Ferrandis, que en 1993 hizo la donación de un solar en Benipeixcar y 80 millones de pesetas bajo la condición que se destinaran a la construcción de una iglesia, quedaron atónitos cuando vieron que el terreno que donó su tío se construía un edificio de viviendas.
Constataron que el Arzobispado había vendido los terrenos en el año 2006 por los que obtuvo 1’6 millones de euros a una constructora, que está haciendo pisos. La familia se siente totalmente engañada por el Arzobispado y ha anunciado que presentará una demanda judicial que prepara un abogado, por incumplimiento del testamento. Pedirán que se devuelva el dinero a sus legítimos herederos.
Mientras que los familiares afirman que en la donación, hecha mediante acta notarial, ya contemplaba el resultado final del solar que estaba sometido a un proceso de reparcelación y urbanización y el Arzobispado no planteó ni la más mínima duda que de allí se levantaría la iglesia, dirigentes católicos señalan que no se ha incurrido en ilegalidad “porque el testamento no es una donación condicionada y obligatoria” ya que la decisión de construir una iglesia no la puede tomar un ciudadano y aseguran que la reversión de la herencia es imposible. Aseguran que el dinero está intacto en un depósito y que a escasa distancia se encuentra la iglesia de San Cristóbal de Benipeixcar además que el templo de San Jerónimo Hermosilla se hará en otro lugar. En el testamento quedó estipulado que en la nueva iglesia debía ser enterrado José Pascual Romero y sus padres. El Arzobispado no acudió al acto de conciliación que debía celebrarse hace unos días en el juzgado de Gandia, ni ha contestado a las peticiones de explicación por parte de los familiares del donante.
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