- En su última novela “Cita a cegues” habla sobre la problemática de las oposiciones...
- La trama me la regaló una persona que había vivido la situación. Vino y me dio el argumento. Es real. En las oposiciones se da de todo. Cuando entras ahí y levantas la alfombra, salen sapos y culebras, como dicen. Todo el mundo dice aquello de que en las oposiciones si tienes padrinos te bautizan, y a lo mejor piensas que están exagerando. Pero esas situaciones kafkianas, rocambolescas, protagonizadas por instituciones públicas, por políticos de todos los colores, por sindicatos, que son unas instituciones tan importantes en la vida laboral de la democracia, que se metan en estos barrizales tan grandes, es incomprensible. Se ve de todo. Tras escuchar a la persona que vino a ponerme la idea sobre la mesa, en un principio no sabía por qué me lo contaba. Pero me di cuenta que lo hizo para que yo hiciera una novela. Probablemente era la escritora que tenía más cerca. Y en principio estuve un poco escéptica. Pero la trama me enganchó de inmediato y a continuación la dejé dormir. Estuve estirando de la manta y me di cuenta que todo el mundo me decía que había mucho más que todo eso. Era gente con todas las garantías y me dije: allá vamos. Hubo alguien que me aconsejó que tuviese cuidado porque son temas delicados. Yo le respondí que por qué todo el mundo calla aunque estamos en un estado de derecho ¿o no? Esto es una democracia y no una república “bananera”.
- ¿Los personajes reales se pueden ver identificados en la trama?
- Pues sí. Sobre todo las instituciones valencianas más que nada. Hay algunos nombres que he camuflado, pero el que conozca al personaje se da cuenta en la trama real, de a quién me refiero.
- Usted ha sido concejal en el Ayuntamiento y ahora desde fuera de la barrera ¿cómo ve la ciudad?
- A Gandia la veo preciosa. Con unas posibilidades tremendas. A pesar que ya tiene unas dimensiones que me da un poco de miedo que se nos vaya de las manos. Claro, no se puede paralizar así como así, una ciudad. Ha crecido muchísimo y bien. Nadie puede decir realmente que no se ha hecho nada. Que critiquen lo que quieran, pero no digan que no hay nada nuevo, porque la ciudad es otra en pocos años.
- ¿Es usted partidaria de un crecimiento sostenible?
- Exactamente, que se controle mucho el crecimiento, en todos los sentidos. Pero estoy muy satisfecha de poder mostrar mi ciudad y decir que soy de Gandia. Que vengan de fuera, la vean y la valoren.
- ¿De qué se siente más satisfecha realmente de Gandia?
- Como ciudad, de su aspecto, de los servicios que tiene, de la capitalidad que representa y que ejerce al frente de una comarca grande, rica y buena como es la Safor. Se ha sabido tirar el resto. Siempre ha sido así, pero ahora se hace de una manera esplendorosa. También de las relaciones que se establecen con otras instituciones, ya que si no es así, las cosas no pueden ir adelante. Por ejemplo, del convenio sobre el Palau dels Borja para poderle sacar partido a ese tesoro que tenemos y que siempre había estado dormido, como son los Borja. Caerán mejor o peor, pero están ahí y son una familia universal que vale la pena explotar.
- ¿Cómo valora que la ciudad explote acontecimientos como l’Any del Tirant o la Copa de l’Amèrica para obtener ayudas de las instituciones?
- No para ir sacando dinero de las instituciones sino que éstas saquen dinero para poder desarrollar las actividades que se programen. Hay eventos más frívolos como la Copa América, pero que ha hecho su función. Pero yo personalmente los que aprecio son l’Any del Tirant, l’Any d’Ausiàs March o ahora el próximo Any Borja 2010. Hay que aprovecharlo todo. Cualquier acontecimiento que saquemos al candelero y salga en los medios de comunicación resulta interesante. Dejan publicaciones y proyectos que son para siempre. El Ayuntamiento de Gandia está haciéndolo muy bien.
- ¿Cambiaría alguna cosa?
- Sí. Yo tendría mucho cuidado con los centros comerciales de plástico que están proliferando, tal vez demasiado. No estoy de acuerdo con eso. No me gusta. Se han de hacer, porque si no es aquí, se van a otro sitio, pero de una manera sostenible y moderada. A lo mejor me dan razones para admitir un nuevo centro de este tipo en Gandia, pero a mí me dan miedo.
- ¿Cree que suponen un desmembramiento de la ciudad hacia el extraradio?
- Pienso que sí. Claro, tener centros de este tipo también ha provocado que el comercio tradicional se renueve, que se actualice y compita, porque antes no tenían competencia y hacían lo que querían. Todavía había “botiguers” con el mono puesto y cerrando sus tiendas con una barra de hierro. Eso tenía que evolucionar y tal vez la llegada de estos centros comerciales les ha hecho moverse. Pero todo tiene un límite. Y no sé hasta qué punto valorarlo. Es un momento para la reflexión. Con el parón de la construcción se podría pensar en una línea de restauración de edificios antiguos.
- ¿Cómo valora el modelo de construcción en la playa de Gandia?
- Lo que pasa es que lo que está hecho ya está. Era la forma de construir de los años 60. Las grandes aberraciones se hicieron en aquella época, pero ahora se deberían tener en cuenta los errores que se hicieron para ir hacia otro modelo. Espero que lo estén haciendo. Pero no estoy muy segura.
- Usted ha sido Concejal de Cultura durante muchos años ¿cómo la ve en la actualidad?
- Gandia siempre ha apostado mucho por la cultura en la medida de sus posibilidades. Contamos con unos buenos técnicos, que son magníficos. Ya querrían muchas ciudades tenerlos. Muchas veces no hace falta tanto asesor en materia de cultura. Ellos verán. Hay muchas infraestructuras culturales y Gandia es señera en esta materia.
- Toni Durà reconoce que un auditorio sería muy caro para Gandia de mantener ¿qué opina?
- Pienso que podría ser cierto. Habría que ver cuantos actos al año necesitan esa infraestructura tan cara y con elevado mantenimiento. Estoy más por crear espacios que sean convertibles, como los pabellones deportivos adecuándolos para actividades múltiples, si dan suficiente aforo, que hacer un auditorio que sólo se utilice cinco o seis veces al año. Sería tirar el dinero.
- ¿Cómo ve en general la programación cultural?
- Durante los últimos años he visto que se ha aglutinado demasiado los actos. Se han solapado demasiado. Y pasa que quieres ir y te pierdes porque no sabes hacia dónde. Esto en cierta forma le da un aire grandioso a la ciudad, pero tal vez no haría falta abusar de ello.
- ¿A nivel comarcal haría falta también una coordinación en materia cultural?
- Sí. Siempre ha pasado. Falta coordinación entre los Ayuntamientos para sacarle más rendimiento. Cuando se creó el Cine Pot, también se hizo el Cine Club en Oliva. Hubo una temporada que no se hacia el Cine Pot y se potenció el de Oliva. Después cuando volvió Gandia se hacía el mismo día. Negocié con el concejal de Oliva y cambiaron la fecha. Resultó mejor para ambos. Muchas veces ves una serie de obras en Gandia y en poco tiempo van a Tavernes o a Oliva y dices ¿porqué la repiten otra vez? ¿que no estamos en la misma comarca? Sería bueno coordinarse.
- ¿Cómo ve el futuro?
- El futuro es esperanzador si no plantean una ciudad monstruosa. Tenemos las ventajas de una ciudad media y de un pueblo. Si consiguen un municipio sostenible no muy grande, aquí será un paraíso.
Novela de intriga y misterio
- ¿Cómo ha recibido el premio VAE Burjassot?
- Con mucha alegría, sobre todo porque lleva el nombre de un gran poeta valenciano, con una relación familiar con Gandia. Es un poco nuestro ¿no?, como es el Vicent Andrés Estellés (VAE) de narrativa. Hasta el año pasado sólo había poesía y me hizo mucha ilusión participar y mucha más poderlo ganar.
- ¿Piensa seguir presentándose a convocatorias de certámenes narrativos valencianos?
- Realmente no lo sé. Pero sí que pienso escribir más libros, por supuesto. Tengo mi editor, que está abierto a mi, y eso es una gran ventaja, que no puede decir todo el mundo. Si me lo pienso y me decido a presentarme a otro certamen que me apetezca lo haré, y si no, no es necesario.
- ¿Sus trabajos son tan diferentes entre sí?
- Tu tienes una idea en la cabeza que quieres desarrollar. Algunos críticos literarios aseguran que siempre hago novela de intriga, lo que se denomina thriller, pero no es cierto. No llega a serlo. Pero sí que es intriga y con un poco de misterio. Me divierte mucho ese juego y siempre encamino la narración por ahí. Pero esta última no necesitó ningún esfuerzo porque me dieron la trama hecha.